En diálogo con Infobae en Vivo, Alonso explicó que antes del inicio del encuentro empezó a observarse el comportamiento hostil de los chilenos y durante el primer tiempo se recomendó la suspensión del partido para poder desalojar a la parcialidad de la U. de Chile, sugerencia que fue descartada por el delegado de la Conmebol.
Alonso, apuntó directamente contra la organización y la seguridad interna del estadio, poniendo énfasis en la falta de cumplimiento de los protocolos exigidos por la Conmebol.
“Ninguno de esos protocolos se cumplió”, aseguró, y remarcó que la violencia desatada en las tribunas podría haberse evitado si las advertencias realizadas a tiempo hubieran sido tomadas en cuenta por el club y el delegado de la entidad sudamericana.
Estas declaraciones fueron realizadas en diálogo con Infobae en Vivo, durante el programa de la mañana, que cuenta con la conducción de Gonzalo Sánchez, Maru Duffard, Ramón Indart y Cecilia Boufflet.
En ese intercambio, el ministro brindó detalles sobre los episodios de violencia ocurridos tras la falta de coordinación entre las agencias de seguridad privada del club local y la estructura de la Conmebol, así como el proceder de la Policía bonaerense en un escenario que, subrayó, estuvo siempre delimitado por el marco de responsabilidades del operativo internacional.
A lo largo de la entrevista, Alonso sostuvo que la responsabilidad operativa durante estos partidos la asume principalmente la organización internacional y las autoridades del club local, quedando la actuación de la Policía de la provincia circunscripta a la seguridad exterior.
“Siempre los partidos internacionales organizados por FIFA o por Conmebol recibieron público visitante —detalló—, incluso cuando desde la provincia habíamos prohibido ese ingreso. Sin embargo, los protocolos de la competencia de la Copa Libertadores exigen a los clubes la presentación de un plan operativo; ninguno de esos protocolos se cumplió”.
El ministro puntualizó que, en el exterior del estadio, bajo absoluto control policial, no hubo incidentes: “Los hinchas llegaron en el horario establecido, se coordinó el traslado con la Policía de la Ciudad, ingresaron a la cancha y no hubo disturbios afuera. Lo que ocurrió fue ya adentro, y allí la responsabilidad era de la seguridad privada”.
Alonso señaló que la actitud hostil de un grupo reducido de violentos comenzó instantes antes del partido y se agravó por la ausencia de un cordón de agentes privados limitando la acción de los hinchas visitantes.
“No había una línea de seguridad privada que impidiera a los hinchas balconear hacia la parte de abajo. Eso fue clave para que la situación se descontrolara”, detalló.
Con severidad, el funcionario describió que las agresiones dentro de la tribuna se incrementaron notoriamente durante el primer tiempo.
“Empezaron a prender fuego, a hacer desmanes... se ve en las imágenes que no hubo control. Destrozaron todo el estadio adentro: arrancaron fierros de las escaleras, rompieron baños, mijitorios e inodoros”.
Subrayó además que, frente a ese deterioro, la intervención decisiva demoró en llegar porque fue la Conmebol quien debía presidir el comité de crisis, solicitar a la Policía su opinión y tomar decisiones, que según Alonso, se dilataron innecesariamente:
“Si el partido se suspendía en el primer tiempo, no hubiese pasado nada de lo que pasó”, señaló.
La seguidilla de errores continuó cuando, después de un prolongado entretiempo, desde la organización solicitaron a la Policía el desalojo de la tribuna para que el partido pudiera seguir.
“El oficial de Policía fue claro: el partido se tenía que suspender y desalojar las tribunas, la gente se iba a ir, que fue lo que ocurrió”, indicó.
Desde la Conmebol rechazan la posibilidad Alonso hizo hincapié en que, en medio de la confusión, el accionar de la fuerza estuvo dirigido a separar a las familias y socorrer a los heridos.
“La prioridad fue rescatar a quienes quedaron atrapados y garantizar la seguridad de los que no eran parte de los grupos violentos”, relató.
Consultado sobre el origen de los elementos contundentes usados como armas, Alonso aclaró: “No entraron con palos; rompieron la estructura del club y usaron caños, fierros, perfiles de hierro de los escalones... Peor todavía. Fue un hecho de incivilidad impresionante, impresionante”.
El ministro remarcó con énfasis que las decisiones durante los partidos internacionales recaen sobre el delegado de la Conmebol, quien debe seguir el protocolo, evaluar la gravedad de los incidentes y decidir en tiempo y forma, cuestiones que en esta oportunidad, según sus palabras, “no se cumplieron”.
























2.jpg)

