Invitado al Ciclo de Entrevistas de la Universidad del Sur de Buenos Aires (USBA), Monzó trazó un panorama sombrío sobre el presente político, marcado por el antagonismo, la manipulación de las redes sociales y una "crisis de la Revolución Francesa" que amenaza las instituciones democráticas.
El ex presidente de la Cámara Baja durante el gobierno de Mauricio Macri, comenzó la entrevista marcando un contraste entre su gestión y la actual de Martín Menem. Mientras que él cultivó alianzas y contó con un bloque compacto y experimentado, el gobierno de La Libertad Avanza hizo un "esfuerzo permanente por perder aliados".
Respecto a su actual espacio, Monzó se definió como uno de los "árbitros" de la política, un rol que no tiene rédito electoral: "Nos insultan de los dos lados. Hoy los antagonismos tienen mucha más repercusión electoral que la mesura, que el consenso, que el diálogo".
A pesar de las dificultades, el diputado auguró que el futuro bloque de centro (estimado entre 20 y 30 integrantes) será el "equilibrio" indispensable para que las reformas del oficialismo puedan avanzar o, de lo contrario, para poner un límite.
El dirigente hizo una profunda autocrítica a los errores de Provincias Unidas, asegurando que el problema es de demanda social: en la "economía de la atención", los políticos de la mesura están "liquidados".
"Cuando comienza el insulto a ser el protagonista, cuando empieza a ser el show, el espectáculo que uno ve... [en el Congreso] ya casi no tenemos participación porque se ha convertido en un programa de chismes."
Monzó fue contundente al analizar el último turno electoral, asegurando que la estrategia dominante no fue la propuesta, sino el temor. Puso como ejemplo el caso de Juan Schiaretti, "el mejor gobernador que tuvo la provincia de Córdoba", que fue derrotado por una persona casi desconocida, pero que representaba el "color" (violeta) de la fuerza ganadora.
"Creo que el temor al pasado hizo que los cordobeses lo apoyaran a una persona desconocida, votaron el color sin saber a quién estaban votando. La estrategia fue el temor", sentenció.
En el tramo final, Monzó deslizó la idea más resonante de la jornada: la posibilidad de que la oposición se reorganice bajo un paraguas electoral amplio y transversal.
"Podemos pensar en una gran PASO de la oposición, con Schiaretti, Kicillof y algún gobernador", afirmó el diputado, señalando que esa sería una de las "salidas" viables para una unidad que logre ser alternativa al gobierno actual. Según su lectura, una fórmula ganadora deberá sí o sí llevarse una parte del centro en el balotaje.
La entrevista culminó con una reflexión sobre la crisis de la democracia. Para Monzó, fenómenos como el de Javier Milei son la manifestación de una crisis más profunda de la Ilustración y la Revolución Francesa, donde la lentitud de las instituciones se choca con la "ansiedad por las soluciones inmediatas" de los jóvenes.
Monzó cargó contra la manipulación, señalando que hoy "nos conducen las consultoras, no los políticos". Advirtió que la política se ha convertido en un espectáculo donde la moral es "laxa" y la inteligencia artificial, a través de algoritmos, analiza la opinión pública para destruír al adversario en el cierre de la campaña.
Finalmente, apeló a la juventud a no bajar los brazos y a cultivar el pensamiento crítico para "reeducar al soberano" y salir de la dinámica de las redes sociales, una causa de "consecuencias muy graves hoy para Occidente".

























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