El caso, que está siendo investigado por la jueza Sandra Arroyo Salgado.
La División Homicidios de la Policía Federal Argentina (PFA) se hizo presente en el lugar y, tras las primeras pericias, la hipótesis principal apunta a un suicidio. Junto al cuerpo se encontró una carta manuscrita que el joven habría dejado antes de quitarse la vida, dirigida tanto a sus familiares como a sus compañeros de armas.
Según trascendió, en el escrito R.A.G. mencionaba problemas económicos graves, incluyendo una deuda que superaba los dos millones de pesos con diversas entidades financieras. Estas dificultades habrían sido un factor determinante en su trágica decisión. El soldado estaba destinado al Escuadrón Chacabuco del Regimiento de Granaderos a Caballo y su salario era administrado por la Contaduría General del Ejército.
El hallazgo del cuerpo activó de inmediato los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de situaciones dentro de la residencia presidencial. Personal de la Casa Militar, responsable de la custodia interna del predio, trabajó en conjunto con las autoridades policiales para preservar la escena y recolectar pruebas que permitan esclarecer los hechos.
El cadáver fue trasladado a la Morgue Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se le practicará la autopsia correspondiente para confirmar las causas del fallecimiento y determinar si hubo intervención de terceros. Hasta el momento, no se encontraron indicios que apunten a otra hipótesis distinta al suicidio.
Desde Presidencia no se emitieron declaraciones oficiales sobre lo sucedido, aunque fuentes cercanas confirmaron que el mandatario fue informado inmediatamente del incidente aunque su agenda no se modificó en ningún momento.
La muerte de R.A.G. deja muchas preguntas abiertas sobre las condiciones personales y laborales que enfrentan los efectivos asignados a tareas de seguridad en lugares estratégicos como la Quinta de Olivos.















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