En las principales avenidas y accesos a la Ciudad de Buenos Aires el flujo vehicular es sensiblemente menor al habitual en un día hábil. Las estaciones ferroviarias permanecen cerradas y muchos locales comerciales permanecen cerrados en los distintos barrios porteños.
También se resiente la actividad en bancos y oficinas públicas. A eso se suma la falta de recolección de residuos. Durante la madrugada no hubo servicio y en distintos barrios porteños comienza a verse acumulación de bolsas de basura en esquinas y contenedores desbordados, otra señal del impacto concreto de la huelga en la vida cotidiana.
La central obrera convocó el cese total de actividades por 24 horas y busca que el impacto sea visible en todo el país. Aunque no habrá movilización masiva hacia el Congreso, distintos gremios adhieren a la protesta y paralizan servicios clave.
El Gobierno, por su parte, anticipa que descontará el día a los empleados estatales que no concurran a trabajar.
En materia de transporte, el funcionamiento es dispar. No hay trenes ni subtes y la frecuencia de vuelos se ve afectada. En el caso de los colectivos, la circulación es limitada.

























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