Sietecase consultó sobre el vínculo actual con el mandatario provincial. “Hace bastante que no hablo con él”, confesó De Pedro, para luego sentenciar: “Me cortaron los puentes”.
Para el exministro del Interior, la falta de comunicación entre dirigentes que comparten tres décadas de militancia es "una ridiculez" y calificó la situación de "patética". Según su visión, esta distancia responde a una dinámica del poder que dificulta la construcción de una alternativa política sólida: “Me duele un poco, pero bueno, el poder para algunos es así”, reflexionó.
A pesar de la distancia personal, De Pedro reconoció a Kicillof como una de las figuras centrales del espacio, aunque subrayó que ahora es su turno de "demostrar" capacidad de conducción. “Hoy es uno de los candidatos que hay. Me parece bárbaro que recorra el país y que surjan otros y otras”, afirmó, insistiendo en que la legitimidad del próximo representante del PJ debe surgir del voto, ya sea en unas PASO o mediante el mecanismo que el partido defina si estas fueran eliminadas.
El dirigente también abogó por una apertura del espacio que incluya a sectores hoy distantes, mencionando a Miguel Ángel Pichetto como un interlocutor válido para conformar una plataforma organizada y competitiva.
Más allá de la interna partidaria, De Pedro dedicó un tramo central de su intervención a la situación económica. Apoyándose en informes del Banco Provincia, denunció que existen 20 millones de adultos endeudados en Argentina.
Aportó cifras alarmantes para graficar el impacto del ajuste de Javier Milei: un incremento del 417% en las deudas con tarjetas de crédito y del 22% en billeteras virtuales. “Ahí te das cuenta que Milei mintió: la casta era la gente, las familias que están perdiendo el laburo o tienen miedo de perderlo”, concluyó.


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