La decisión la tomaron las empresas que operan líneas de jurisdicción nacional a raíz -dicen- de una fuerte suba de costos, sobre todo del combustible, impulsada por las consecuencias de la guerra en Medio Oritente, que no se condice con una actualización de los ingresos.
Como resultado, menos unidades se encuentran en circulación por las calles de Buenos Aires y la Capital Federal, y más personas, que dependen de este medio de transporte para ir a sus trabajos o regresar a sus casas, se aglomeran en las paradas.
Desde las cámaras empresarias dijeron que bajo estas condiciones, el sistema no puede sostener el nivel de servicio actual.
"Debido al aumento intempestivo del gasoil y la falta de reconocimiento de ese costo, nos vemos obligados a reducir frecuencias", señalaron en un comunicado conjunto.
"Nos vamos a quedar sin combustible". Las empresas advirtieron que la situación podría agravarse si no hay una respuesta en las próximas horas. Es que si no hay una actualización de los fondos que perciben, podrían peligrar los pagos de salarios y profundizarse los recortes e interrupciones del servicio.



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