La reunión no ocurre en un vacío: se da en el punto más alto de la polémica que rodea a Adorni por la investigación judicial sobre su patrimonio y tras el pedido de la senadora Patricia Bullrich para que el funcionario acelere la presentación de su declaración jurada. Sin embargo, el mensaje que emana de Olivos es de blindaje total.
Más allá de las fotos de rigor, la mesa de trabajo buscó aceitar los próximos pasos del oficialismo en el Congreso. Tras el alivio que significó la caída de la sesión especial en Diputados donde la oposición buscaba interpelar al jefe de Gabinete, el Gobierno quiere recuperar la iniciativa.
Se discutió el envío de un paquete de proyectos que incluye el denominado "Super RIGI", una ampliación del régimen de inversiones que el propio Adorni promocionó ayer en Mendoza.
En el segundo tramo de la reunión se sumó el canciller, Pablo Quirno, para coordinar los próximos movimientos del país en el tablero global.
A pesar del ruido mediático y los cuestionamientos que llegan incluso desde sectores aliados, Javier y Karina Milei han decidido cerrar filas. Según trascendió de la última reunión de Gabinete, el Presidente ratificó a Adorni en su cargo de forma tajante, desestimando cualquier posibilidad de desplazamiento. La estrategia de la Casa Rosada es clara: centralidad y gestión.
Para el "triángulo de hierro", los ataques contra el ministro coordinador son leídos como una ofensiva política contra el corazón del Gobierno. Por ello, la respuesta es redoblar la apuesta con actividades de alto perfil, como la inauguración del parque solar "El Quemado" junto a Alfredo Cornejo, y la continuidad de sus habituales anuncios semanales.













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