García Cuerva habló de la necesidad de unir a cuatro actores "esenciales para la Argentina" actual y enumeró: "El actor del bien común: no como la suma de intereses, sino como la capacidad de una Nación de velar por todos sus hijos. El actor del diálogo: escuchando, respetando y hablando cordialmente, buscando consenso en la diversidad".
"El actor de la amistad social: basta de arengar la división y la polarización porque 'nadie se salva solo' como nos decía el papa Francisco. Y, por ultimo, el actor de la esperanza que, como un motor interno, anima cotidianamente a tantos los argentinos que todos los días hacen enormes esfuerzos y siguen apostando por un futuro mejor".
Para monseñor García Cuerva, se trata de "cuatro amigos capaces de cargar lo que hoy tiene paralizado" al pueblo argentino y su clase dirigente.
"No nos podemos permitir ser ingenuos. La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte, mientras diversos intereses juegan su partida, ajenos a las necesidades de todos", alertó.
También resaltó que el "individualismo rompe los vínculos de fraternidad y descompone a la Nación".
"Terminamos siendo solo una suma de individuos en un mismo territorio donde cada uno piensa en si mismo y en el propio bienestar", subrayó
En otro tramo de la misa, García Cuerva sostuvo que el "pueblo argentino es un pueblo de fe" que, a pesar de la crisis crónicas, "sigue adelante y se pone la patria al hombro".
"De esa reserva espiritual, heredada de nuestros abuelos, brota la dignidad, la serenidad aguantadora y esperanzada".
"Lo que nos falta es una clase dirigente que se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación y que lo haga por los que no pueden más", enfatizó y cargó contra el odio en redes sociales: "Haters de hoy, sentados en una computadora de escritorio o cómodamente instalados delante de una pantalla, hacen terrorismo de las redes, descalificando y difamando".
En el inicio de su discurso, habló de ser "solidarios con el dolor ajeno" y profundizó: "Nadie es descartable, desechable; todos somos importantes, comenzando por los niños, enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes atravesados por la droga, los trabajadores informales y precarizados".
"La creatividad y la audacia pueden más. Una empresa tan difícil y arriesgada porque se pusieron de acuerdo y dejaron de lado las diferencias. En términos políticos: acordaron, consensuaron, se plantearon una tarea común pensando en los más frágiles", resaltó. Sobre el final, García Cuerva instó a cultivar la amabilidad.


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