El fundador de Mercado Libre recurrió a un argumento de corte fiscal para desestimar el impacto de los impuestos a las grandes fortunas. "Sacándole el 100% del patrimonio a todos los más ricos, no se pagan ni 6 meses del presupuesto de un año del Estado", disparó el CEO, buscando demostrar con números la supuesta inviabilidad de sostener el gasto público a costa del sector privado.
Sin embargo, el tuit de Galperin no se quedó en la matemática. El empresario avanzó hacia el terreno político al afirmar que la histórica tensión entre ricos y pobres es un "invento" de la izquierda para "hacerse del control del Estado, convertirse en mega ricos y perpetuarse en el poder". El remate incluyó una fuerte descalificación a la capacidad de gestión de los políticos tradicionales, utilizando al expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, como ejemplo: "Saben que por sus capacidades, en el sector privado, no podrían manejar ni un kiosco".
En la misma línea, el presidente Javier Milei calificó el impuesto a las grandes fortunas como un "RELATO ENVIDIOSO".
Milei no recurrió a ejemplos de gestión, sino al arsenal teórico de la Escuela Austríaca de Economía, su principal faro ideológico. Citando a dos de los máximos referentes del pensamiento liberal, el mandatario tuiteó: "Mises sostenía que el conocimiento en economía llevaba al liberalismo. A su vez, Hayek afirmaba que si los socialistas supieran de economía no serían socialistas".
Para el jefe de Estado, la conclusión lógica de ese postulado es directa y no admite matices. "Por ende, no sorprende que un zurdo ignorante quiera robar la riqueza de los exitosos", lanzó, cerrando su publicación con su ya clásico "CIAO!".
Más allá de las réplicas, el episodio dejó en claro que la alianza ideológica entre el Gobierno y los principales capitanes de la industria tecnológica sigue tan firme como en el primer día, consolidando un discurso donde el éxito privado y la ortodoxia económica se defienden sin concesiones.







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