Milei prefirió la pirotecnia ideológica. En lugar de tender puentes con Brasilia antes de la cita en Asunción, el Gobierno argentino optó por abrirle las puertas de par en par al "heredero" del bolsonarismo, consolidando un eje de derecha transnacional que desafía directamente la autoridad del actual jefe de Estado brasileño.
Flávio Bolsonaro no es un legislador más. Es el estratega y la cara visible de la oposición que busca capitalizar el descontento en Brasil. Su foto con Milei en Buenos Aires opera como un espaldarazo explícito de la Casa Rosada a la campaña de la oposición brasileña.
Para Milei, el encuentro representa una reafirmación de su manual de estilo: la política exterior no se mide por la simpatía entre las cancillerías, sino por las afinidades ideológicas de fondo.










2.jpg)















