En un escenario de apatía generalizada y bolsillos flacos, ningún dirigente de la primera línea política logra sostener un diferencial positivo. Sin embargo, el verdadero temblor se sintió en el tablero del oficialismo, donde los números encendieron las alarmas del "triángulo de hierro".
Javier Milei quedó relegado a un incómodo séptimo lugar. El Presidente, que a comienzos de año monopolizaba el podio de la opinión pública, acusa el impacto de una reactivación económica que no llega a la calle y el desgaste de ruidos internos y escándalos de gestión que ya rozan a su entorno más cercano. Con un 30,2% de imagen positiva y un 52,1% de negativa, el jefe de Estado entró formalmente en el lote de los dirigentes que perforaron el techo del 50% de rechazo, una frontera que hasta hace poco parecía reservada exclusivamente al kirchnerismo y al macrismo residual.
El dato que más dolió en la cúpula de Balcarce 50 es el destino de Karina Milei. "El Jefe" cerró la tabla en el puesto 11, con un durísimo 62% de imagen negativa y un diferencial de -48,6, el peor de todo el muestreo. En el oficialismo admiten por lo bajo que la sobreexposición de la secretaria general de la Presidencia en el armado territorial y las internas partidarias están limando su perfil institucional.
En la cúspide del ranking, el estudio de la consultora que comanda Mariel Fornoni dejó un sabor agridulce para las distintas terminales del poder:
· Patricia Bullrich quedó como la "menos peor" del sistema político actual, liderando la tabla con un diferencial de -14. La ministra logra capitalizar el núcleo duro del voto del cambio, combinando un 32,9% de positiva frente a un 46,9% de rechazo.
· En el búnker de La Plata, en tanto, miran los números con cautela analítica. Axel Kicillof se ubicó en el segundo puesto de la tabla general con un diferencial de -14,9. En los despachos de la gobernación bonaerense destacan que Kicillof retiene el mayor volumen de apoyo del país (34,1% de positiva), superando incluso a Bullrich y a Cristina Kirchner, quien quedó sexta con 33,5% de avales pero con un rechazo consolidado del 51,5%.
El lote intermedio de la encuesta refleja la encrucijada de los sectores dialoguistas y las terceras vías. Diego Santilli (3°) y Maximiliano Pullaro (4°) logran mantenerse arriba gracias a niveles de rechazo relativamente bajos en comparación con las figuras nacionales, aunque el santafesino paga el costo del desconocimiento fuera de su territorio, registrando apenas un 10,3% de positiva.
En la otra vereda, el cordobés Martín Llaryora (8°) sintió el impacto del enfriamiento de la discusión nacional, quedando atrapado en el lote de abajo con un escaso 8% de imagen positiva a nivel país.
El subsuelo del ranking lo completan los nombres que cargan con el desgaste histórico de las últimas gestiones: Mauricio Macri (9°) y Sergio Massa (10°), ambos clavados por encima de los 54 puntos de negativa, demostrando las enormes dificultades que tienen los liderazgos tradicionales para capitalizar el retroceso de la marca libertaria.
En la Rosada ya tomaron nota del informe. Saben que el argumento de la "herencia recibida" empieza a agotarse como amortiguador del malhumor social y que el diferencial de los hermanos Milei obliga a recalcular la estrategia de confrontación total para el segundo semestre.






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