En el ecosistema que rodea al primer mandatario la preocupación es doble: no solo cae la imagen, sino que se desplomó el volumen total de la conversación digital, que cerró agosto en torno a las 5,5 millones de menciones, muy lejos de los picos históricos que supo administrar el oficialismo. El fenómeno, bautizado internamente como "fatiga digital", se aceleró tras el escándalo del token $LIBRA y no encuentra piso.
El disparador de la mayor ola de negatividad del mes tuvo nombre y apellido: Fernando Cerimedo. La detención en Bolivia del ex consultor estrella del espacio —acusado por tentativa de homicidio de su ex pareja— perforó blindajes mediáticos y traccionó 485.000 menciones directas al Presidente. El impacto duplicó los registros del recordado recambio de Manuel Adorni en el Gabinete y dinamitó la estrategia del Gobierno de centrar la atención en las métricas de la inflación o las reservas del Central.
A la par del escándalo en el exterior, el frente interno volvió a crujir. El desembarco accidentado del cineasta Santiago Oría en el control de las piezas de comunicación oficial desató una soterrada batalla con la escudería de Santiago Caputo.
En los pasillos del Triunvirato de Hierro atribuyen al "fuego amigo" la viralización del mal funcionamiento de las cuentas automatizadas. La controversia por los "bots" mal configurados acumuló 133.000 menciones, eclipsando el volumen generado por los propios asesores (+122% de salto en menciones para Oría y un repliegue del 24% para Caputo). "Quedó expuesta la tramoya de la granja y eso destruye el mito de la marea libertaria orgánica", masticaban rabia en la Casa Rosada.
Aislado y sin margen para encausar la agenda pública, el Presidente apeló a una reaparición calculada en un acto en la Escuela ORT. Sin embargo, la movida rindió poco: apenas 43.000 menciones y una renovada batería de denuncias opositoras por "adoctrinamiento".
A falta de anuncios, Milei volvió a elevar la pirotecnia verbal contra la prensa, tildando de "mierdas humanas" a cronistas y analistas en 62 publicaciones a lo largo del mes, un léxico que según los analistas de consumo digital ya no genera la adhesión disruptiva de sus comienzos, sino rechazo en sectores moderados.
En paralelo, la oposición encontró en la morosidad de los hogares la brecha social para acorralar al Ejecutivo. Con el salto del endeudamiento familiar al 27,8%, Axel Kicillof y la diputada Marcela Pagano cargaron en bloque. La respuesta relámpago de la red de influenciadores libertarios terminó jugando en contra: para amortiguar el impacto, salieron a blindar las tasas del sistema financiero privado, colocando al dueño de Mercado Pago, Marcos Galperín, en el centro de las críticas del peronismo (144.000 menciones, +200%).
Del lado de la oposición, el escenario muestra movimientos tectónicos. Axel Kicillof se consolidó como el referente más mencionado (454.000), secundado por la reaparición táctica de Sergio Massa (+136%), impulsada por discusiones legislativas de peso como la Ley de Tierras y la rosca peronista.
Sin embargo, el peronismo no estuvo exento de fricciones. La aprobación en el Senado del pliego del juez federal Pablo Yadarola desató un terremoto en las bases kirchneristas. En las redes, la militancia dura acusó a la conducción del bloque de pactar la votación a cambio de votos de La Libertad Avanza y el macrismo.
La grieta en la panza del PJ fue capitalizada rápidamente por la izquierda. Myriam Bregman salió a cruzar duramente al acuerdo entre el peronismo y el oficialismo por los nombramientos judiciales, marcando una tajante línea divisoria que dejó al desnudo las inconsistencias del relato opositor tradicional.



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