De acuerdo con el análisis de Argentinos por la Educación, el gasto alcanzaría los 9,3 billones de pesos constantes de 2026 durante el próximo año. A pesar de la mejora, el monto quedaría 44,4% por debajo del nivel registrado en 2023, cuando la inversión nacional llegó a 16,7 billones de pesos constantes.
La participación de la educación en el Producto Bruto Interno también muestra la magnitud de la caída. Después de alcanzar el 1,42% del PIB en 2023, el gasto pasó al 0,86% en 2024 y al 0,78% en 2025. Para 2026 se proyecta un 0,77% y para 2027 un 0,79%, por lo que sería el cuarto año consecutivo por debajo del 1%.
Dentro de la Secretaría de Educación, el programa de Desarrollo de la Educación Superior continuará concentrando la mayor parte de los recursos. Según el informe, representará el 80,1% del presupuesto de la Secretaría en 2027, mientras que el Plan Nacional de Alfabetización concentrará el 8,3% y la gestión y asignación de becas a estudiantes, el 5,2%.
La evolución no será igual para todos los niveles. Los programas vinculados con Educación Obligatoria y Superior No Universitaria tendrían un aumento nominal del 34% frente al presupuesto vigente de 2026, equivalente a una mejora real del 11,2%. En cambio, Educación Universitaria tendría una suba nominal del 20,9%, prácticamente en línea con la inflación proyectada.
Uno de los principales incrementos estará destinado al Plan Nacional de Alfabetización, que tendría una partida de $773.830 millones, un 38,3% más que el presupuesto vigente de 2026. De ese monto, $586.781 millones estarán destinados a la universalización de la jornada extendida. El proyecto también contempla incorporar el Compromiso Federal por la Matemática, aunque no identifica una partida específica para financiarlo.
El escenario también está atravesado por el cambio en la normativa educativa. Desde el ejercicio 2026 quedó derogado el artículo 9 de la Ley de Educación Nacional, que establecía que la inversión consolidada de Nación, provincias y Ciudad de Buenos Aires debía alcanzar como mínimo el 6% del PIB. Desde la sanción de esa ley en 2006, la meta había sido alcanzada solamente en 2015.
El financiamiento educativo argentino está descentralizado,ya que las provincias concentran aproximadamente el 75% del gasto público en educación, principalmente por su responsabilidad sobre los niveles inicial, primario, secundario y superior no universitario. La Nación, en tanto, concentra buena parte de sus recursos en las universidades y en programas de alcance federal.
El proyecto de Presupuesto 2027 deberá ahora ser tratado por el Congreso. Mientras el análisis de Argentinos por la Educación marca una recuperación real de los recursos respecto de 2026, otros estudios sobre el proyecto advierten que el nivel de inversión continuaría entre los más bajos de las últimas dos décadas.


















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